Ajedrez: estrategias y tácticas para la vida de los 5 a los 100 años

Como madres y padres somos conscientes de la importancia que tiene para nuestros hijos e hijas desarrollar aficiones y hobbies más allá del contenido académico de colegios e institutos. Deportes, artes o tecnología completan el horario, reforzando áreas de interés y contribuyendo al crecimiento y desarrollo personal de niños, niñas y adolescentes.

Descubriendo el ajedrez

En nuestro caso, el descubrimiento de este deporte singular que va mucho más allá de un juego de mesa fue progresivo, pero la pandemia y el confinamiento supusieron un punto de inflexión: las partidas online se convirtieron en una vía de escape y en un tiempo en común con otros niños y niñas.

Cuando pudimos retomar la rutina vino el querer conocer más, las clases y los torneos. Tuvimos la suerte de comenzar esta etapa de la mano de una gran escuela, Tu profe de ajedrez, cuyos grandes profesionales enseñan, por encima de todo, a amar el ajedrez y vivirlo con una experiencia enriquecedora.

Jugando al ajedrez

Esta máxima encuentra todo su potencial en los torneos de ajedrez. A lo largo de estos años hemos tenido la suerte en participar en diferentes modalidades, tanto en aquellos dirigidos al público general como los limitados a chicos y chicas en edad escolar. Hemos disfrutado y aprendido, en familia y con amigos, de todos ellos.

El último de ellos tuvo lugar ayer sábado 16 de marzo en Alhaurín de la Torre y, bajo el lema «I Jornadas de ajedrez por la integración de los niños y los jóvenes», reunió en el pabellón de «El Limón» a 160 participantes de entre 6 y 16 años. Una mañana de encuentros, de partidas disputadas hasta el último minuto, gestión de la frustración y de la victoria empática, pequeñas grandes victorias que constituyen toda una experiencia vital.

Aprendiendo con el ajedrez

Como lo de que una imagen vale más que mil palabras no siempre es cierto (y menos cuando se trata de fotografiar a criaturas en edad de poner caras en las fotos), vamos a aportar unas pinceladas de lo que consideramos que el ajedrez ha aportado a nuestros ya no tan peques, L. (chica preadolescente de 11 años) y A. (chico adolescente de casi 13 años), a lo largo de este tiempo en el que han ido creciendo y superando etapas vitales.

De peques:

  1. Mejora las habilidades cognitivas: El ajedrez estimula el pensamiento crítico, la concentración y la memoria, habilidades cruciales en el proceso de aprendizaje.
  2. Desarrolla la paciencia: Aprenden a planificar y a esperar su turno, una destreza que les servirá en todas las áreas de la vida.
  3. Fomenta la creatividad: Cada partida es como un lienzo en blanco donde pueden expresar su imaginación y explorar nuevas estrategias.

En la preadolescencia:

  1. Fortalece la autoestima: Al superar desafíos y mejorar en el juego, aumenta su confianza en sí mismos.
  2. Enseña resiliencia: Aprender a aceptar derrotas y a levantarse después de caer es una lección fundamental que el ajedrez les brinda.
  3. Promueve habilidades sociales: Participar en torneos y clubes de ajedrez les ayuda a relacionarse con jóvenes que comparten sus intereses.

En la adolescencia:

  1. Estrategia para la vida: El ajedrez les enseña a tomar decisiones calculadas, a pensar en el largo plazo y a anticipar las consecuencias de sus acciones.
  2. Reducción del estrés: En un mundo lleno de presiones, el ajedrez les proporciona un espacio para desconectar y relajarse mientras ejercitan su mente.
  3. Fomenta la competitividad saludable: Les ayuda a comprender que la competencia no es solo sobre ganar, sino también sobre aprender y mejorar constantemente.

En resumen, el ajedrez no solo es un juego, es una herramienta educativa invaluable que puede marcar una gran diferencia en el desarrollo de nuestros hijos e hijas.

Terminamos aportando una valiosa lección: «En el ajedrez, unas veces se gana y siempre se aprende».

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