Solución al exceso de los regalos de navidad

Son muchos los padres que creen que cuantos más regalos de navidad, mejor. Lo conciben como una muestra de amor, cuando no hay nada más lejos de la realidad: «más es menos«. Es muy habitual encontrarnos con niños que abren una gran cantidad de regalos en un tiempo récord, sin prestar si quiera atención a lo que son. De hecho, cuando llega la hora de jugar, como mucho utilizan uno de esos regalos, mientras que el resto quedan amontonados y olvidados en rincones de la casa.

El exceso de los regalos de navidad, ¿hasta dónde nos ha llevado?

Un exceso de regalos crea en los pequeños falta de aprecio y agradecimiento, así como altos niveles de frustración. Esto es un síndrome denominado «Síndrome del niño hiperregalado«. Según expertos, cuando los niños se sienten sobrepasados, sin saber en qué centrarse, pierden la ilusión y se confunden sobre su propia imagen, ya que se transmite más importancia a lo que tienen que a lo que son.

En palabras del experto Dr. Gonzalo Oliván, jefe de Pediatría y Adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, “El exceso de regalos puede conducir incluso a una apatía total, provocando que los niños pierdan la ilusión debido a un exceso de estímulos positivos, un estado que puede reducir, además, su nivel de tolerancia a las frustraciones”.

Si nos ponemos a pensarlo fríamente, reducir el número de regalos no solo implicaría un ahorro económico, evitaríamos frustraciones a los pequeños y les aportaríamos valores. Además, ¿cuántos niños se quedan sin regalos en la época navideña? Si empatizamos, nos damos cuenta que solo perjudicamos a nosotros mismos y al resto con este tipo de gestos.

La culpabilidad de los padresRegalos de navidad para niños.

Estas fechas se emplean, en múltiples ocasiones, para librarse de la culpabilidad que provoca no pasar el tiempo debido con los niños, ya sea por cuestiones laborales o quehaceres diarios. No obstante, ¿para qué realizar muchos regalos si el niño no va a poder compartir dichos juguetes con sus padres? Enseñar a los pequeños de la casa a tapar sentimientos de soledad y vacío con cosas materiales les hará sentir bien a corto plazo. A largo plazo seguirán sintiendo ese vacío.

¿Cuáles serían las consecuencias? Sin ir más lejos, esto puede hacer que los hijos sigan gestionando sus emociones de esta forma toda su vida, lo que puede desencadenar en el desarrollo de trastornos ansiosos en la vida adulta, como pueden ser los atracones o las compras compulsivas.

¡Las mejores muestras de amor son la atención, el amor y el cariño!

Menos es más, cómo reducir los regalos

Hay muchos trucos que ayudarán a acertar con los regalos, haciendo que los niños estén contentos con lo que tienen, aprendan y valoren. El primero de ellos es ayudarles desde primera hora a elegir algo que realmente les guste y, por supuesto, les ilusiones.

Por otra parte, es muy común hacer un tour por casa de los familiares el día de los Reyes Magos o Papá Noel para recoger todos los regalos. Reduce este hábito con explicaciones lógicas que ellos puedan entender. Un ejemplo sería decirle que los Tres Reyes Magos de Oriente solo realizan un único regalo para poder obsequiar al resto. Otra opción sería que cada rey deja un regalo en una casa diferente. ¡Adáptalo a lo que creas conveniente!

La solución: la regla de los 4 regalos

La regla de los 4 regalos es la solución perfecta para acabar con el exceso de regalos y hacerles apreciar lo que reciben. Se trata de una técnica muy sencilla que consiste en seleccionar cuatro cosas a través de cuatro principios.

  1. Uno de los regalos debe ser un objeto que el niño desee de verdad, que tú sepas que le ilusiona. Puedes ayudarle a encontrarlo cuando esté dispuesto a elegir entre el inmenso catálogo.
  2. Algo para llevar. Ejemplo de ello puede ser una prenda de ropa, zapatos, complementos, etc.
  3. Un objeto que motive la lectura, como puede ser un libro. Selecciona uno interesante y apropiado para su edad.
  4. Un artículo que necesiten, como puede ser material escolar, un neceser u otro.

El reto será hacerles entender que no hay nada más bonito que dar sin pedir nada a cambio y que, dentro de ese «dar», lo más valioso es el tiempo y el amor.